La amistad verdadera.

La Amistad Verdadera.La amistad es para algunos, una de las formas de vínculo ó relación más importante y satisfactoria que compartimos los seres humanos. Para otros, es una patraña irreal y apenas circunstancial que tiende a cambiar con los intereses personales. Lo cierto es que creer o no en la amistad condiciona la manera en como tratamos a los demás.

Desde siempre, el tema de la amistad ha dividido las opiniones drásticamente. Mientras para un inquieto pensador como Gerald Rolnick: “Un amigo es aquel que conoce nuestros defectos pero no le importan”, en el poema, “Verdades Amargas”, podemos leer: “Amigos, es mentira no hay amigos, la amistad verdadera es ilusión, ella cambia, se aleja o desaparece con los giros que da la situación”. Para mi desaparecida, intuitiva aunque nada intelectual, “amigo es el ratón del queso y se lo come”. ¿Que ha sucedido con la amistad como valor unificador y sagrado? ¿Existe actualmente fe en la amistad verdadera? parece que no mucho realmente. Factores como el materialismo y el egocentrismo pueden ser considerados en esto. La tendencia a valorar lo material como prioritario, ha alejado de la mente de las personas la importancia de los valores elevados entre los cuales figura la fraternidad, el aprecio por los intereses y necesidades de otros. Además el exceso de individualismo de las sociedades actuales ha dejado de lado la consideración, el respeto, el trabajo afectuoso y en grupo, así como el sentido de colaboración humanista.

También hay que reconocer la existencia de cierta visión “Cliché” sobre la amistad. Creemos de que ser amigo “te obliga” a complacer las expectativas de otros, prestarles dinero, permitirle que invadan tu privacidad o que se roben el tiempo que requieres para otras experiencias o personas, han lesionado las relaciones entre quienes se dicen amigos del alma. Hay incluso, quienes creen que es de amigos celarse mutuamente de nuevas y posibles relaciones, basados en la retardataria mentalidad de que “quien no cela no ama” y desconociendo que los celos son reminiscencias de una niñez insegura y carente de suficiente amor.

Existe otra óptica diferente, productiva y justa de la amistad: Un amigo es quien comprende y respeta nuestros sentimientos; quien comparte aquello que nos importa; quien opina sobre lo que considera que nos limita y sugiere sin obligarnos ni imponernos su visión del mundo. Un amigo es quien nos habla claro y da o pide apoyo abiertamente sin enmascarar su verdad más esencial. Claro que en la amistad no todo es perfecto. También podemos enfrentarnos a situaciones tensas y a veces nos negamos a ver a los que queremos tal y como son pues los idealizamos y percibimos como queremos o como nos conviene que sean. Esa parcialidad termina por defraudarnos, cuando verificamos que en realidad no puede, ni debe, satisfacer nuestras expectativas.

La amistad requiere sinceridad y deseos de apoyo al crecimiento del otro. Por eso, un amigo no ampara lo negativo en aquellos a quienes ama. Puede comprenderlo, aunque no por eso dejar de pronunciarse. Si el que dice ser tu amigo discrimina a otros, hace comentarios negativos sobre los demás, revela deslealtad hacia personas cercanas, engaña o estafa a la gente, es posible que mañana actúe así contigo. Cada uno debe responsabilizarse por sus propias debilidades y trabajar para sanarlas. La amistad no es una excusa para la mentira solapada, sino un camino para la evolución en equipo.

Si queremos relaciones de calidad, es necesario prestar atención a los valores que las personas respaldan, ya que de no hacerlo, estaríamos atrapados en una ilusión esperando de una persona algo que nunca podrá darnos. Aunque es necesario querer a los demás por lo que son y no por lo que hacen, eso no significa que debas convivir con lo que te desagrade. Podemos aceptar algo y aún así alejarnos. Lo importante es no convertirnos en discriminadores a diestra y siniestra. Recordemos que la amistad es una elección adulta y voluntaria, no una obligación moral irremediable.

Para encontrar y hacer amigos, lo primero que debemos hacer es aprender a ser amigables. Esto involucra muchas decisiones y actitudes que pocos están dispuestos a respaldar realmente. Se requiere iniciativa, generosidad, lealtad, compromiso, honestidad, transparencia, apertura para compartir el mundo externo, constancia, expectativas razonables y no superexigentes, aceptación de la gente tal y como es, aceptación de la condición cambiante de todas las personas, y una clara diferenciación entre lo que es amistad y lo que son los negocios.

La amistad es más que ir de compras, cotillear ó chismear, matar tiempo, llenar vacíos o tomarse un par de cervezas. Es algo trascendente que involucra sentimientos, creencias, valores y anhelos, algo con lo que no es recomendable jugar.

Creo en la amistad, en la disposición de dar y de hacerse querer queriendo, aunque estimo necesaria una cuota responsable de desapego para evitar que los vínculos fraternales se conviertan en excusas para la dependencia. De hecho, las mejores relaciones de pareja se dan entre quienes, además de compartir sentimientos y caricias, sostienen una sana y sincera amistad. No hay amor sin consciencia.

“La vida es un cántaro lleno de tiempo que se derrama a cada paso que no doy”
Rafael Lechowski.

Ve, rápido, corre, busca y encuentra verdaderos amigos, construye esa amistad sobre sólidos cimientos que perduren en el tiempo.

Salud, Ilusión y Éxitos.
Guillermo Rodríguez

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